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Niño Jesús en Pontevedra

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¡Qué escena tan conmovedora, y a la vez tan sencilla, descrita con la sobriedad del mismo Evangelio! ¡Qué diálogo tan encantador, en el que el Niño Jesús y Su Madre toman turnos para hablar — Él para implorar por la causa de Ella, ¡mientras Ella hace sus peticiones… para conducirnos a Él!

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Descripción

La Aparición del Niño Jesús y de Nuestra Señora

Temprano en la noche del jueves, 10 de diciembre, después de cenar, la joven postulanta Lucía, quien tenía apenas 18 años, regresó a su celda. Allí ella recibió la visita de Nuestra Señora y del Niño Jesús. Escuchemos su narración: (escrita en tercera persona).

“El 10 de diciembre de 1925, la Santísima Virgen se le apareció a ella, y a Su lado, elevado en una nube luminosa, estaba el Niño Jesús. La Santísima Virgen puso Su mano en el hombro de Lucía, y mientras lo hacía, le mostró un Corazón rodeado de espinas que Ella tenía en la otra mano.

Al mismo tiempo, el Niño le dijo: “Ten compasión del Corazón de Tu Santísima Madre que está rodeado con las espinas que los hombres ingratos constantemente le clavan sin haber quien haga un acto de reparación para quitárselas.” Luego la Santísima Virgen le dijo: “Mira, hija Mía, a Mi Corazón rodeado de espinas que los hombres ingratos a cada momento me clavan con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, consuélame y di que a todos aquellos que, durante cinco meses consecutivos, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y Me acompañen 15 minutos meditando sus misterios con el fin de desagraviarme, Yo prometo asistirles a la hora de la muerte con todas las gracias necesarias para su salvación.”

¡Qué escena tan conmovedora, y a la vez tan sencilla, descrita con la sobriedad del mismo Evangelio! ¡Qué diálogo tan encantador, en el que el Niño Jesús y Su Madre toman turnos para hablar — Él para implorar por la causa de Ella, ¡mientras Ella hace sus peticiones… para conducirnos a Él!

Como siempre, la vidente se empequeñece a sí misma aquí, y no nos dice ni una palabra sobre sus propios sentimientos. ¿No es ésta la señal más inequívoca de autenticidad, que da a su relato plena frescura? Ella está allí para ver, para escuchar, para contar lo que sucedió, y nada más.

¡Pero, qué intimidad entre la Santísima Virgen y Su mensajera! Como Santa Catalina Labouré, ella recibió ese día el privilegio de ser tocada por Nuestra Señora en un gesto solemne y afectuoso, tal como cuando una madre quiere dar a un hijo una misión confidencial. La Santísima Virgen puso Su mano sobre el hombro de Lucía, permitiéndole contemplar el dolorosísimo Corazón de Nuestra Señora, y darlo a conocer a otros.

Por último, ¡el tono es el mismo como en las palabras de la gran promesa! Es el mismo de las apariciones de 1917. ¡Qué brevedad en las palabras de la gran promesa! Son tan concisas como las del Secreto del 13 de julio, en el que ni una palabra puede suprimirse sin alterar seriamente la secuencia de pensamiento. Ésta también es una muestra irrefutable de autenticidad.

Fabricado de resina.
Medidas:
Altura: 40cm
Ancho: 12 cm
* Pintada artesanalmente

No Incluye Envío